Soy Rodrigo Arias y uso la televisión para limpiar mi imagen

Este es el título transparente que debía usarse en su precoz campaña; aunque claro, en esto se trata de ejecutar un trabajo invisible a los ojos del pueblo y que no se vean las intenciones. Para el que no ha tenido la oportunidad de ver el spot comercial de Rodrigo Arias, puede verlo aquí.

Rodrigo Arias nunca ha ocultado sus ímpetus de correr por la presidencia de la república, es obvio que los Arias abanderarán esa causa hasta que no haya ningún Arias en capacidad de gobernar el país… le toca a Rodrigo.

Este spot es una respuesta vehemente al daño mediático que sufrió Rodrigo Arias en torno al caso del BCIE que recientemente ponía en ascuas su carrera presidencial.

¿Qué puede uno pensar de ese mensaje? Mucho, y luego de pensar mucho, pues queda poco que decir, pierde validez.

Es un mensaje normal, sin luz ni brillo. Da lo mismo lo que lea Rodrigo en su mensaje porque sirve para cualquier candidato. Aquí mismo le extiendo al invitación a usted para que haga un ejercicio:
Cambie a Rodrigo Arias por Otto Guevara. Con ese mismo texto, con ese mismo fondo… ¿Verdad que el resultado es el mismo? Eso es porque ese mensaje surge de un manejo estándar de la comunicación. Ambos personajes, Otto y Rodrigo han sido recientemente envueltos en reproches sobre sus cuestionables manejos financieros de una u otra cosa, por esta razón el texto genérico les sienta bien a los dos.  Ahora, cabe preguntarse: Si eso es así ¿Tiene alguna validez individual el mensaje de Arias? Si necesita la respuesta, aquí esta: No.

No, pues por simple que se vea, pierde credibilidad si el mensaje aplica para cualquier político que trate de lavar su imagen si se tiene dudas de su moral.

En cuanto al texto, Rodrigo dice que “La verdad no se extingue”, y tiene razón; todos recordamos a estas alturas a Clara Zommer, el avionetazo de Ballestero y la firma de Dobles y Oscar Arias con Crucitas, más recientemente las fallidas pretensiones del PLN de dar inmunidad perenne a los diputados y otros; es cierto… la verdad no se extingue.

Las “intenciones torcidas” de un responsable sin nombre que Rodrigo denuncia realmente no parecen torcidas. En un partido que ha estado envuelto en tantos hechos de corrupción en gobierno ¿Por qué no iba a tener dudas razonables cualquiera sobre lo confuso, lo turbio de los manejos del PLN de la cosa estatal? Yo al menos siempre las tengo; por supuesto que iba a haber gente de política que dudara del manejo del préstamo del BCIE.

En eso se equivoca Rodrigo Arias y sus asesores, en pensar que toda la audiencia es pareja: en ideología, en percepción, pareja en comprensión e interés… parece que no comprenden el concepto de audiencia activa. Yo pienso, luego escribo.

Dice en el mensaje que él es capaz de mirarnos a los ojos de manera transparente como siempre lo ha hecho. ¿Cuánto tiene de vida política Rodrigo Arias? El mismo ha aceptado que entró a política para apoyar a Óscar entonces ¿Cuándo me ha visto? Yo he visto algo en él; he visto su posición política que aspira a la candidatura, idéntica a muchos otros políticos que han dicho lo mismo anteriormente, no veo porqué le iba a creer a Rodrigo Arias; ¿En qué se diferencia Rodrigo a sus antecesores? Si ellos han amañado al pueblo mediáticamente ¿Por qué no lo iba a hacer Rodrigo? El video no dice nada que genere fiabilidad.

En una nueva edición, Arias apunta a recapitular los perros amarrados que tiene con la moral y el ideario costarricense, muestra una foto de Otto Guevara y de Ottón Solís en el collage de imágenes inicial y salta la pregunta: ¿de algún modo se les está responsabilizando a ellos en el comercial de ser los malos? Yo no encuentro, por más beneficio de la duda que aplique, cómo pensar de otro modo.

Dice Rodrigo además que en su contra no existe nada. Lo dice con gran propiedad. Otra vez el cerebro de la audiencia se puede activar y podría pensar: Si Rodrigo… si existe algo: dudas sobre su proceder.

El spot desnudo simplemente dice: fui víctima pero tengo buenas intenciones. Esto es una inquietante ocurrencia, pues no aporta un ápice de confianza sobre la figura de Arias, las dudas sobre su accionar permanecen. La muestra de esto es que ya han empezado a vandalizar su precoz campaña.

No podía pasar mucho tiempo antes de que esto pasara. Estas son las audiencias activas y pensantes que no tomaron en cuenta para hacer este video.

Con su nuevo spot, los asesores de Arias intentan involucrar al “pueblo”, exponiendo el apoyo de varios de sus seguidores; esto es una manera de querer palear su individualismo y apoyar su falta de credibilidad en gente como usted y como yo. Aquí, con este spot, queda ya marcada la intensión de Arias. Los participantes bajo la dinámica publicitaria del audiovisual no son audiencia activa sino participantes inducidos que, por criterio de oportunidad, grabaron en el eventos que se observa. Es igual que María Luisa Ávila y Óscar Arias, participan pues estaban en el video y son un apoyo para apalancar a Arias.  Es cuestión de pensar un poco, ser contestatario y darse cuenta que ese video no representa al pueblo sino una posición política del Arismo.

Es indispensable que exista un proceso de análisis sobre la situación real de Rodrigo Arias de cara al público y generar mensajes diversos, nunca genéricos pero ante todo, moralmente sinceros o blindados.  En este caso no pasa eso, cabe preguntar: ¿Cuando nos ha visto Rodrigo a los ojos con sinceridad?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *