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De medios, cosmovisiones y gente chinga.

  • ¿Cuántas veces no habrá existido gente paseando chinga en la calle o en las playas? Si no se ve, no sucede, si no se graba no existe.

La participación de los medios en este tema es de crucial importancia. Como individuos nos enteramos de este hecho debido a la información de los medios masivos y su réplica en medios sociales. Claro que en medios sociales lo que vemos es una réplica de la información primigenia y de ahí en adelante como un teléfono chocho –un interesante ejercicio de comunicación si me preguntan-, el tema en cuestión, su relevancia y atinencia se va desvirtuando. Así son las comunas.

Fotografía publicada por La Nación y otros medios

Amerita importancia y alguna reflexión la lectura que despertó colectivamente el happening de los estudiantes de Artes Dramáticas de la UCR luego de esa emisión clásica de suceso de los medios formales.

Esa lectura nos muestra muchas aristas de la sociedad: valeverguismo, doble moral, ligereza de pensamiento, prejuicios, intolerancia y otros descriptivos que revela un nivel de reflexión de la sociedad que feo o bonito, es el que hay; aunque sin perder de vista que la alerta fue de los medios.

Dos puntos parecen importantes de esa lectura, aunque colindan con otros: la omisión desinformada de la ley y la fuerte división de cosmovisiones presentes en nuestra sociedad; ambas engloban a Costa Rica.

La ley es una. En los medios a excepción de una vaga mención al Código Penal de Costa Rica –en Teletica.com– no hubo ningún aporte serio que prestara un índice a las audiencias sobre cómo leer esto, sobre cómo entenderlo. No hay que ir muy largo: El Código Penal indica en el Título III, artículo 382, inciso 6 que: “(se impondrá de dos a treinta días multa)…al que se mostrare desnudo o exhibiere sus órganos genitales en lugares en donde pueda ser visto”.

TÍTULO II
CONTRAVENCIONES CONTRA LAS BUENAS COSTUMBRES
ARTÍCULO 382.- Se impondrá de dos a treinta días multa:
Exhibicionismo
6) A quien, en lugar público, se mostrare desnudo o exhibiere sus órganos genitales.

No hay más. Está en internet para el que no tenga pereza de buscarlo. ¿Hubiese cambiado su opinión de conocer de primera mano la ley?

Alguien posteaba que no recordaba si existía en la Constitución una prohibición expresa. Claro que no recuerda, porque en la Constitución no la hay. Para eso están los códigos, las leyes y los reglamentos.
Tanto barullo entre gente no sirve de nada si al final estamos emitiendo opiniones desinformadas al debate (si al final debía existir debate, pues simplemente: está tipificado y procede de oficio).

Sin embargo es común en nuestra sociedad ver personas quejándose de que no les es permitido beber en la calle si ningún mal se hace, fumar en espacios públicos porque de todos modos todo mundo lo hace cuando no hay policías, parquear en raya amarilla o en rampa para personas con capacidades especiales cuando no hay espacios, decirle una babosada a una mujer en la calle si siempre ha sido así, pintar un pene en una pared con una pachotada porque es libre expresión, o andar en patineta en vía pública simplemente porque así me transporto –todas estas, contravenciones iguales a andar desnudo en la calle-.

Parece que tenemos un imaginario de lo que nos debería ser permitido o no por el simple hecho de ser “ciudadanos” y de pagar impuestos –cuando los pagamos-; a veces, ni siquiera nos importa.
Entendámonos como ciudadanos: si no sabemos hasta donde llegan nuestras obligaciones no podemos superarnos y no podemos pedir derechos… todavía menos podemos reclamar al gobierno local o nacional un ejercicio decente de su posición.
Diversidad de visiones. Ni a razón de que el cuerpo sea el templo de Dios desde la óptica religiosa, ni a razón de que el cuerpo desnudo refleje la nada en nuestro vacío corpóreo desde la óptica más poética; ni a razón de que sea una expresión del arte o que esos carajos sean unos vagos; no es siquiera que estaban feos o guapos o que en otros medios se explote ninguna figura. Nada de eso es razón para validar o perseguir el evento: solo los hechos a la luz de la ley. Es sencillo, no es lo que me parezca, es lo que es ya está esbozado en el Código Penal.

Es muy preocupante que pocas personas se refirieran a la legislación de curso para calificar esto y todavía más preocupante que se refirieran a su visión del mundo para justificar, validar, sancionar o perseguir.

Es importante comprender que lo bueno o malo no viene de la visión de mundo particular de cada uno, sino de un compilado de normas que es lo único que mantiene la cohesión el pacto social en una determinada época y lugar.

Los happening o flashmob son legítimas expresiones de arte que pueden servir con finalidades artísticas, culturales o comerciales, pero es claro que deben hacerse al amparo de la ley y sobre todo en coordinación con las autoridades del caso.
No es legítimo argumentar que una protesta o denuncia pública de algún desacuerdo particular con la regulación social va a ir encabezado por precisamente, una violación a ese pacto social.
Lo preocupante es que estemos midiendo el pacto social con distintas reglas, con la lente de nuestra propia e individual cosmovisión particular. Si esto es así en una pendejada como gente chinga –que debería pasar por oficio-, ¿Cuánto más relevante será en discusiones país con una población que no conoce la ley?

Corto aporte de los medios. Lo anterior, a la luz de las informaciones de los medios tiene una lectura interesante: ningún medio buscó entre las leyes para aportar índices a la lectura de su audiencia. Ni siquiera en televisión donde extender la información legítima como un servicio es más loable que pasar videos de youtube para rellenar el tiempo al aire: mejor rellenar con algo que le deje a la audiencia puntos de apoyo para los temas que se ponen en el tapete.

¿Entienden los Medios su importancia en la sociedad mediante el caso sucedido? Todo apunta a que no. No pues en el particular, no se ayudó a formar una opinión; ni siquiera hubo importancia en apoyar la creación de esa opinión formada con algo más al consumo yecto de las imágenes censuradas. A veces parece que hasta ahí llega su responsabilidad, pero no.

El ejercicio de la prensa no es causal en ningún momento para justificar el proceder que como individuos tengamos sobre un particular, ni para linchar ni para obviar un evento ilícito. Ese aporte adicional hubiese sido deseable en la información de primera mano del asunto, pero no siempre lo deseable es lo realidad.
Como audiencia, pero sobre todo como individuos, nada en la semiosfera nos priva de nuestra lectura de los hechos, individual, comedida y reflexiva, pero ojalá informada; el ejercicio de la ciudadanía demanda que cada persona conozca el entorno lo más posible, de ahí surgirían dos valores: una lectura más adecuada de los medios y una reflexión obligada de sus contenidos.

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