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La Tocola y el formato de entrevista: la desafortunada puesta en escena de la información.

  • Existe una tendencia al cambio progresista en el país, más relacionado con lo social y no todos están anuentes: La Tocola lo expone.

A veces parecemos muchos países en uno, aunque hay dos corrientes básicas: lo tradicional-conservador y lo moderno-progresista. Es una manera sencilla de entender la polarización en que estamos insertos. Un país con mucho viejo-interno influenciado por lo nuevo-externo.

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Lo tradicional-conservador viene usualmente sostenido por los valores religiosos, moral y sobre todo resistencia al cambio. El choque contra valores liberales viene intrínseco con la convivencia de estas grandes posturas.

La Tocola, es un espacio articulado que se suma a las pujas con diferentes tonos de usuarios-poblaciones que creen necesario ese cambio contrapuesto a la tradición: la legalización es otra muestra.

Debe aceptarse sin contrariedades: todos tienen derecho a hablar -verdadera libertad de expresión, no el cuestionamiento de medios en contra de regulaciones al accionar mercantil-.

No se trata de cavilaciones de “vagabundos”, tampoco de que “cada quien puede hacer lo que le dé la gana”. Es improbable la coexistencia de una comunidad en un pedazo de tierra que se rigiera por tales tesis.

La Tocola es sumamente popular en medios sociales, donde cada quien se arma su agenda. Algunos siguen la tendencia, otros inclinados al cambio o algunos que encuentran comicidad en sus productos. Existen también audiencias excluidas -o autoexcluidas- que lo tienen fuera de su radar o no comulgan.

Ya hace unos días la presencia de La Tocola en el periódico La Teja fue comentada. Ha figurado como tema en otros medios, como Lizeth Castro TV, VM Latino y algunas radios.

La reacción no fue para nada similar o extensiva a la que tuvo en Telenoticias. Mucho tiene que ver, con la manera en que se diseñó su intervención. El intento es vago de parte de Telenoticias y parece favorecer el choque de opiniones y la polémica que ha suscitado. Del Formato. Se le invita a un personaje de ficción, popular entre unos repudiado entre otros, a un espacio que ha alojado entrevistas intensivas de mucho valor social e informativo.

No es que La Tocola no sea noticia, probablemente lo sea por el impacto que su contenido ha tenido en el último mes. Sin embargo la noticia adecuada para el espacio que ofreció Teletica no es el personaje, sino el debate que trata de fomentar mediante sus enunciados y beligerancia. Innovación, curiosidad, comicidad y una posición política ante un cambio que trae consigo la ola de cambios que estamos viviendo como sociedad.

La audiencia, por la promesa construida, se queda esperando un espacio informativo y sustancial que no llega nunca. A cambio tienen un ejercicio histriónico –logrado pero poco relevante- que de paso huele a payasada y se acompaña de otros índices que no aportan a la lectura de la audiencia, como por ejemplo la informalidad que adoptan las periodistas en el set –de paso, un mal que azota la televisión nacional -.

Ahí está el fracaso de sentar en el estudio con una propuesta pobre.

Indudablemente dar a conocer este proyecto debería pasar por enlistar los objetivos del grupo promotor -detrás de La Tocola- y evaluar dos factores: la estrategia y el posible impacto en la discusión nacional ya existente. Este ejercicio requeriría mucho más que la ficción en el set diciendo: “Sí, soy un personaje de ficción y mi creadora poco tiene que ver con esto”. Requería gente versada en medios y una voz oficial. Una síntesis de cuál es el objeto de análisis, una pequeña intervención de Kimberly Bermudez y quizás alguno que otro clip.

Es posible que la gente tenga razón cuando comenta en páginas y redes sociales, ruega y exige más seriedad a la jefatura de información de Telenoticias. Pero no debido a que el tema sea fútil socialmente, sino a la manera de presentar la información: un cuasi sketch con la complicidad de dos periodistas serias, muy inoportuno.

Igual pierde La Tocola. Con la incursión ficcional -desde motivaciones y modos del personaje- se pierde un canal más amplio, diferente y sobre todo inaccesible para llevar el mensaje a otras audiencias donde la información y sensibilización sobre el tema pareciera más provechoso para la causa.

El tono, las formas e índices que representa La Tocola, son más bien agrestes ante la opinión que parece intentar influir, como en el video de la cadena nacional: es más difícil acercarse si las formas son beligerantes o combativas. La Tocola es malcriada y pachuca y genera un estereotipo que poca credibilidad podría tener en un debate serio, lo vimos en telenoticias. Más hubiese hecho su creadora y el grupo de personas detrás.

¿Para qué quisiera quedarse un proyecto como este hablándole a una audiencia que ya conoce y posiblemente apoya? Provechoso llevar más allá la voz del enunciado, si es que hay, más allá del tono paródico, interés legítimo en el tema. Comunicarse en vez de hacer ruido. Por tal motivo, parece que La Tocola no intenta realmente generar discusión, sino más bien vender canguros y camisetas mediante el zaperoco. Si existe una razón real, úsenla y promuevan la discusión.

La discusión sobre la legalización debe darse. Se va a dar aún con toda la oposición tradicional-conservadora del país, es cuestión de tiempo. No deberíamos como ciudadanos oponernos a un tema de discusión solo por el hecho de que la representación del tema sea superflua en los medios: eso pasa todos los días. La ciudadanía no puede quedarse en la forma, aunque constantemente lo haga.

Debe existir impulso y la malicia para ver tras la forma del disfraz y la mala praxis y encontrar la relevancia del debate: una payasada más o una menos no quita ni pone a la discusión.

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